Mi reloj de bolsillo colgado frente a mi. Observo el tiempo pasar y no parece tener significado. Estoy estancado. No encuentro la salida de esta sala. Cuatro paredes que parecen estrecharse cada vez más, cercando los límites de mi agonía. Trato de evitar esa mala sensación dándome tiempo. Pero sigue sin parecer tener significado. Paciencia es una palabra que borraron de mi diccionario y que me veo incapacitado para definirla en las notas a pie de página.
Me siento solo y estoy bien. Me siento acompañado y estoy bien. Estoy bien estando mal, porque no sé dónde quiero estar. Espero apagado una respuesta que parece no llegar. No hay carteles en este camino que recorro.
Quizás la borré yo y ser impaciente es lo que mejor me define ahora. Pasajero o no, éste estado de ánimo no me sienta bien. No me decido a dar el siguiente paso porque no veo el suelo donde tengo que pisar. Temo caerme y no temo a ese temor. Sé que el miedo me va a hacer tanto daño como yo le deje hacerme. Y hasta ahora lo mantengo firme, soga al cuello, amenazándolo con unas tenazas hechas de optimismo puro. Un optimismo que me hace llevadero el día a día sin encontrar un paradero para el mañana. Me siento mal estando bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario