Tu no eres nadie. Sé que puede joder que te digan esto un día, sin ton ni son. Sin aviso ni vaselina. Pero ten huevos a no cabrearte por ello.
Tu no eres nadie. Ni tu, ni tus padres, ni tu familia en general. Ni siquiera la gente que te rodea es nadie. Ni siquiera las grandes personalidades que conoces son nadie. Ni Einstein, ni Gandhi, ni los Gasoles, ni si quiera Tolkien fue nadie. Que va.
Ni tus antepasados ni tu progenie fueron ni serán nadie. Porque nadie es un capullo. Y siempre está solo.
¿Quién es nadie? Ahora me dices, nadie lo sabe. Já. Pues a eso quería llegar. Nadie sabe quién es nadie. Pero, y tú, ¿sabes quien eres tu? Porque yo no lo tengo muy claro. Ni quién eres tú, ni quien soy yo, obviamente. Pero sí tengo clara una cosa, seas quienes seas, o sea yo quien sea, ninguno de los dos somos nadie.
¿Por qué? Porque al menos tú eres tú y yo soy yo, aun sin conocimiento de qué signifique aquello. Y claro, si eres tú, no puedes ser nadie, porque no puedes ser dos a la misma vez. ¿Qué, a que no te lo esperabas? Yo tampoco esta mañana mientras cortaba el césped. Pero la hierba es lo que tiene, a unos los coloca, a otros los pierde, y a mi me jode de esta manera. A veces.
Lo mejor de todo esto, aunque sea muy duro para algunos/as, es que somos únicos chaval. Somos irrepetibles, chavala. Y ahora dime que no es posible. Somos quienes somos, definidos o sin definir. Identificados o sin DNI. Aquí o en Pekín, y si no es en Pekín es en Pokón. Que Fulanita de tal es Fulanita de tal y no Fulanita de cual es innegable. Por tanto, Perico de los palotes es Perico de los palotes, y no Manolico el del bombo. Tú eres tú, y yo seré yo.
Y es así, por mucho que joda, por mucho que alegre. Aunque quieras imitar a alguien vas a seguir siendo tú y no ese alguien. Porque aunque te hagas una narizplasta para cambiarte la cara, y el cuerpo si hace falta, para ser clavadito a Fulanito de allá, seguirás siendo tú, aunque no como sería natural que fueras. Natural y producto de tus cuidados para contigo. ¿Dónde está la diferencia entre tú y el Fulanito de allá después del despilfarro de dinero rojo? En que Fulanito de allá no se ha gastado un duro ni un blando en ser clavadito a sí mismo, y tampoco es él mismo porque quiera parecerse a sí mismo. A ver si me explico, que tú, Fulanito 2.(-1), eres una copia consciente y encaprichada de ello, y Fulanito de allá es el original, aunque no tenga conciencia ni caprichos. Que los tendrá, seguro.
Que tú has decidido parecerte a alguien, y ese alguien no ha decidido parecerse a sí mismo ni a nadie más, quizás. Tú y nadie más que tú has decidido. Por tanto, ya eres tú, y no el otro.
Qué rayante, por favor. Y ahora, después de leer tanta tontería junta, aparecerán los que están de acuerdo, los que no, y los que no piensan lo suficiente para ponerse en uno de los dos lugares de antes. Bueno, igual si piensan, tanto que se la suda lo que han decidido leer. Fíjate tú. Pero tú, no el otro.
Qué mal me sienta leer algunas cosas. Que bien me sienta escribir de vez en cuando. Y al que le moleste o no le guste, o al que le guste y no le moleste, que se lo pase bien de cualquier modo. Después de todo, no son nadie.
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