Parece ser que hay una forma de ver ciertas cosas compartida por la gran mayoría de las personas. Con lo que a mi me gusta la variedad, hay que ver.
Pongámonos en situación.
Por ejemplo, se cruzan dos amigas que llevan tiempo sin verse en el mercado y le dice la una a la otra:
-Chica, ¡cuánto tiempo! ¿Qué tal estás? ¿Cómo va todo?
-Pues bien la verdad.- le responde la otra algo abrumada por la atención prestada así, tan "de golpe".-
Mi marido sigue con el trabajo, yo estoy con un negocio innovador entre manos, y mi hija se ha ido a Australia.
-¡Vaya por dios! ¿Y eso? Qué mal, oye. Aunque bueno, como está la situación ahora, es normal, muchos jóvenes se ven obligados a partir...
Y sobra de situaciones. La gente ve la emigración como algo negativo. Australia es lo de menos, podría haber sido Francia, o incluso Portugal. El caso es que muchas personas entienden que el tener que desplazarse del país de origen es un "tener" y no un querer. Es un prejuicio propagado.
¿Por qué?
Según yo, porque la mayoría manda. Y en nuestra sociedad actual, la mayoría vive tan cómodamente en su casita, con sus cosas de siempre, su comida de siempre, sus amigos de siempre, su situación de siempre, que incluso cuando el país entra en crisis y esa situación cambia a peor no son ni siquiera capaces a reaccionar y a movilizarse para dar un cambio. Prefieren ver las alternativas activas como negativas: "las huelgas no hacen nada", "la cosa está muy mal"; "hay que irse fuera de España para encontrar un trabajo"...
Señoras, señores. La vida es cambio, movimiento. Deberían ustedes abrir un poco las puertas de la cajonera que tienen por cabeza y admitir aireaciones de ideas y valores, y tirar a la basura los enredos/juicios viejos que ya no sirven para nada.
Yo quiero irme fuera de España. Y no por obligación.
¿Dónde está la señora del "Qué mal, oye"? Pues que no se me acerque. Porque si lo hace no se va a encontrar con un joven resignado, con cara de mustio y que dibuja una sonrisa lastímera en su cara, forzada para no dar a entender que está totalmente desilusionado consigo mismo. No, señora. Quien dice señora, dice señor. No. No me va a ver cabizbajo. Me vas a ver alegre, sonriente. Incluso puede que con una sonrisa de esas en las que se ven todos los dientes, si me pillas con un buen día.
Para mi, salir fuera fue un sueño desde siempre. Y como yo, hay miles de personas. Unas tan felices consigo mismas que lo podrán admitir abiertamente como yo. Otras que no. No voy a entrar en discusiones.
Para mi supone un reto personal el vivir una experiencia así. Aprender de otras culturas, ver otros lugares. Respirar otros aires, practicar otras costumbres. Ver mundo, y que el mundo me vea a mi. Crecer como persona, tener experiencias vitales cada dos por tres. No conformarme con unas fronteras, saltar cuantas más pueda. Quiero expandirme. Quiero crecer. Quiero...
(Mélani) Querer es poder...
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